La Chacra Experimental Santa Rosa es una ONG sustentada por tres ingenios, entre ellos el ingenio Ledesma de Jujuy. Desde sus inicios estuvo dedicada al mejoramiento genético de caña de azúcar, como una herramienta para mejorar la rentabilidad de la actividad azucarera en las provincias de Salta y Jujuy. Y está cumpliendo 70 años.
En entrevista para Suena a Campo el director de la Chacra Experimental Agrícola Santa Rosa. Licenciado en Biología y doctor en genética molecular, Germán Serino, comentó que «en el norte argentino no había una institución como lo hay en Tucumán- INTA Famaillá y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres-. No existía una institución dedicada al mejoramiento genético de variedades que funcionen específicamente en las provincias de Salta y Jujuy».
En el norte cañero (Salta y Jujuy) funcionan 5 ingenios. De estos, son 3 los que sustentan a la Chacra, entre ellos el ingenio Ledesma. A su vez, el instituto se dedica a la investigación y producción de cultivares de caña de azúcar. «Estos tres ingenios decidieron trabajar colaborativamente para establecer una estación experimental, cuyo objetivo es generar variedades adaptadas a la zona. Es decir, se desarrolla genética de calidad para tener variedades productivas en las condiciones agroecológicas del Norte cañero representado por Salta y Jujuy».
En general existen variedades que funcionan mejor en el trópico y otras adaptadas más al subtrópico y es el caso del NOA, explicó el director. A su vez, dentro de la región existen particularidades diferentes entre Tucumán, Salta y Jujuy. «Normalmente en Tucumán llueve más y no se riega. En cambio en el norte cañero, hay que hacer un esfuerzo y regar. Por lo que son diferentes las maneras de conducir el cultivo«.
En cuanto a las zonas con riego, Serino señaló que el problema de malezas es más grande. Esto es porque en el agua llegan semillas que se diseminan, a través del riego, en el cañaveral. Entonces, el manejo es más importante.
Esto hace que «una de los atributos que debe cumplir el cultivar que cierre rápidamente el cañaveral para evitar la entrada de malezas. Otra condición es la resistencia a enfermedades, y en este caso las patologías son similares en Tucumán y en el norte cañero».
Consultado por si se lograron conseguir cultivares resistentes a enfermedades, Serino dijo que sí. Aunque la caña de azúcar tiene una genética compleja. «A veces es difícil consolidar todos los atributos que uno quiere en una sola variedad. Aún así, logramos resistencia para las enfermedades más importantes», destacó.
Por otro lado explicó que existen otras enfermedades menos comunes y que las variedades pueden ofrecer algún tipo de resistencia, aunque genéticamente no se trabaja en ello. Esto es porque hay tecnologías para combatir este tipo de enfermedades sin necesidad de recurrir al mejoramiento. «Por ejemplo, usando semillas saneadas, uno se saca el problema del achaparramiento de las socas«, indicó.
En referencia a los últimos avances logrados en la Chacra, Serino expuso que «una de las cosas más importantes que podemos destacar es la liberación comercial de caña selectivamente modificada en Brasil». Esto deja un camino de trazabilidad para Argentina, para exportar genética en caña de azúcar.
La Chacra Experimental Santa Rosa, actualmente se encuentra en una fase de rediseño que consiste en desarrollar variedades de caña de azúcar y enviarlas a los ingenios en etapa preliminar, para que estos puedan hacer sus propias evaluaciones también. Esto se logra «trabajando con los equipos técnicos de los ingenios, de forma integrada dentro de nuestro programa de mejoramiento genético. Cada día estamos tejiendo más interacción para hacer un proceso más rico de conocimiento y utilizando más herramientas tecnológicas y estadísticas», finalizó.













