En diálogo con Suena a Campo, el ingeniero agrónomo Augusto Casmuz, de la EEAOC, se refirió a la oruga medidora (Rachiplusia Nu) que muestra un cambio de susceptibilidad a la soja Bt, lo cual evidencia el quiebre de resistencia a esta oruga. «Hubo un impacto sobre el rendimiento, producto de las condiciones ambientales en esta campaña. Tenemos que volver a reforzar algunos conceptos que hacen al manejo eficiente de esta problemática. Hablar de umbrales de orugas de soja, de niveles de daño foliar y comenzar a trabajar en herramientas que permitan un control efectivo.»
Para poner en contexto, Casmuz explicó como funciona la tecnología de la soja bt. «Este cultivo transgénico, utiliza una tecnología que expresa una toxina que actúa como control de las plagas de cultivo. Desde el 2012 tenemos disponible el uso de una tecnología que hoy por hoy ya no está en uso, pero tenemos una nueva tecnología bt, que constituye la soja conkesta«, advirtió el ingeniero. Esta nueva tecnología, según relató, tuvo una rápida adopción en el norte del país, por las condiciones ambientales. «La presión de algunas plagas controladas por esta tecnología son elevadas y obliga al productor a realizar diferentes aplicaciones, en el caso particular de la soja conkesta la adopción fue muy rápida y generalizada. Todavía sigue controlando especies que son importantes, como falsa medidora o la oruga bolillera«, contó.
Sin embargo, es cada vez más frecuente que aparezca una resistencia al control de plagas utilizado. «Cuando hablamos de resistencia nos referimos al carácter que toda población de plaga lo tiene, es genético y tiene la particularidad de ser heredable. Una plaga que se tornó resistente lo transmite a su descendencia, nosotros cuando hacemos liberación, hacemos un estudio de como es el comportamiento. La ocurrencia de esa resistencia, debe estar en una baja frecuencia. El individuo resistente siempre se va a encontrar, debe estar en una frecuencia muy baja«, comentó.

La oruga medidora es una especie que, hasta hace poco, era secundaria al cultivo de la soja, en los últimos 10 años se la observó en baja frecuencia. «Al incorporarse la tecnología bt, hay ciertas prácticas que el productor debe seguir y en esas prácticas una de las mas importante es la adopción del refugio, una área del cultivo que no es bt. Ese refugio debe tomar herramientas que permitan el control de la plaga, pero que a su vez, permita el desarrollo de individuos susceptibles que van a diluir el efecto de la resistencia. Esto no fue adoptado correctamente por los productores y por eso con el correr de los años se empezó a ver los problemas que hoy manifiesta la oruga medidora«, detalló con preocupación, antes de admitir que desde la campaña pasada, esta oruga está obligando al uso de insecticidas para su control, cuando en realidad era controlada por la tecnología bt.
Cuando hablamos del impacto de la resistencia en la producción debemos decir que esta oruga provoca una pérdida de área foliar, que en esta campaña por la condición de sequía, muchos de los lotes de soja no llegaron a ser aceptables. «Claro que hubo un impacto sobre el rendimiento, producto de las condiciones ambientales en esta campaña. Tenemos que volver a reforzar algunos conceptos que hacen al manejo eficiente de esta problemática. Hablar de umbrales de orugas de soja, de niveles de daño foliar y comenzar a trabajar en herramientas que permitan un control efectivo. En esta última campaña comenzó a adquirir un rol de plaga clave en el cultivo de soja» precisó.
Para finalizar la charla, el ingeniero agrónomo se refirió a las medidas preventivas que deben tomar los productores. «Se debe tener en cuenta que cualquier población de plaga va a tener el individuo resistente, con buenas prácticas agrícolas se puede retrasar lo máximo posible la aparición. El cultivo bt debe contar con la incorporación de refugios que deben ser monitoreados para tomar las medidas de control que sean eficaces, para retrasar los fenómenos de resistencia, en caso de no hacerlo se generará una resistencia que «obliga que se apliquen insecticidas, eso económicamente es malo para el productor y no es sustentable para el agroecosistema en el que estamos produciendo«, finalizó.
(Fuente: Suena a Campo)













