Cafayate, es una de las regiones vitivinícolas más importantes de Argentina, conocida por sus vinos de alta calidad.Teniendo en cuenta el fin de la cosecha de vid en Bodegas Etchart, en Suena a Campo, hablamos con Mauricio Pereyra, ingeniero agrónomo en finca y jefe de viñedos de la bodega. «Terminamos la vendimia recientemente, y este año además de los factores climáticos, como las heladas que afectaron la producción, tuvimos también problemas comunes, como la falta de mano de obra, conjugada con los aumentos de costos que complican mucho la producción«, relató.
Según el ingeniero la mano de obra es escaza por un fenómeno mundial y no por algo particular de esta actividad, los jóvenes migran a ciudades buscando otras oportunidades, mientras que el trabajo de campo es más sacrificado y merece de cierta experiencia. «Mientras las nuevas generaciones no aprendan y se comprometan con la actividad, es difícil que puedan sobrevivir en este trabajo o mantenerlo de forma correcta. La vid es una planta que hay que cuidar todo el año, la vendimia es la coronación de un trabajo de todo el año, de tratamiento, riego, poda. Es un trabajo artesanal y por eso cuesta encontrar personas que se dediquen y tengan pasión por esta actividad», remarcó.
Durante esta última campaña, la sequía no fue un problema para los viñedos, como sí las heladas tardías. «Los niveles de precipitación se mantuvieron normales, algo mayor que en resto del país, comparado con otros años. Tuvimos incidencias con heladas que consideramos tardías, en noviembre. Fueron temperaturas bajo cero que provocaron daños severos, se quemó la flor e hizo perder producción. Además, la primavera fue seca y eso no colaboró al crecimiento del racimo y tamaño de la uva«, remarcó el ingeniero.
Pese a las heladas y el bajo rendimiento de producción, desde bodegas Etchart aclaran que bajó la cantidad de kilos, pero la calidad se mantuvo intacta. «Lo podemos ver en los vinos que probamos a lo largo de la vendimia. Vemos vinos muy buenos, de buena calidad. Estamos contentos en que la cosecha haya salido muy buena en ese sentido«, detalló.
Cuando se le consulto al entrevistado por el uso del agua en Cafayate comentó que se utilizan diferentes técnicas para maximizar su uso eficiente. «En la finca contamos con 450 hectáreas, allí utilizamos el sistema de riego por goteo. Tomamos agua de la montaña y también agua subterránea, esa agua distribuimos en el viñedo y manejamos la eficiencia en base a las condiciones climáticas. Trabajamos con equipo de agronomía, con Jorge Romero y Oscar Velasco. Uno de los pilares es la eficiencia de nuestro riego, con sondas en el suelo para medir la cantidad de agua. Hacemos un manejo integral tratando de abarcar la mayor cantidad de aspectos en relación al agua.
Hay estaciones meteorológicas que nos ayudan a la eficiencia de la misma. Nuestro objetivo es lograr el máximo posible de eficiencia», explicó
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Por el lado de la cosecha, Pereyra remarcó que en Bodega Etchart es interesante como se va conjugando pasado, presente y futuro dado la variedad de plantas que aún se mantienen en las fincas: «Tenemos un abanico importante en la cosecha en cuanto a la variedad de tipos de planta, unas con más años que otras y eso nos ayuda a cubrimos todo el espectro. La cosecha se realiza de manera manual y mecánica, de espalderos y de parral. Tendemos a la mecanización por la falta de mano de obra, por eso a veces las cosechas peligran. Estamos en un 80% de mecánica y 20% manual, aproximadamente. La máquinaria agrícola que utilizamos en las fincas cuentan con muy buena tecnología que nos ayudan a hacer trabajos eficientes y fundamentalmente que no se pierda la calidad de las uvas, lo cual es muy positivo», celebró y finalizó el entrevistado.
(Fuente: Suena a Campo)













