Frente a las nuevas demandas de alimentos producidos desde una visión sustentable con un adecuado manejo de los recursos naturales, especialistas del INTA Famaillá –Tucumán– acompañan a la producción orgánica de frutillas con tecnología y conocimientos con un enfoque agroecológico. Para adentrarnos en los aspectos claves de este campo y comprender las perspectivas y desafíos que enfrenta, dialogamos con el ingeniero Daniel Kirschbaum, coordinador nacional del programa hortalizas, flores aromáticas y medicinales del INTA, quien nos contó los detalles este producto que sigue creciendo en la provincia.
En Tucumán, empresas locales están involucradas en todos los eslabones de la cadena; desde la producción de plantines hasta la exportación de fruta congelada. Cabe destacar que Tucumán es la principal provincia exportadora de frutilla congelada del país: destina entre el 60% y el 70% de su producción a ese segmento del mercado. «La exportación de frutilla orgánica le permite al productor tener precios diferenciales y conseguir más mercados. Además, también trae ventajas ambientales, ya que los productos orgánicos se obtienen a través de un sistema productivo que permite obtener alimentos sanos respetando el ambiente y preservando los recursos naturales«, explicó el ingeniero.
Según Kirschbaum, la actividad orgánica permite que haya un mejor cuidado para los operarios, consumidores y la gente que vive cerca de las fincas, ya que se produce sin el uso de productos contaminantes. De todas maneras, para que la actividad se desarrolle con normalidad es necesario observar no solo el cultivo, sino también los insectos y ácaros benéficos, los entomopatógenos y los polinizadores, así como, las malezas, refugio de insectos benéficos, que contribuyen a la biodiversidad del agroecosistema, y los microorganismos del suelo, que ejercen control de las enfermedades, mineralizan la materia orgánica, estimulan el crecimiento de las raíces y fijan nitrógeno atmosférico. «Lo que se busca en la agricultura es crear situaciones óptimas para que se desarrolle el cultivo, con este enfoque limitamos la susceptibilidad de sufrir una enfermedad o una plaga», comentó el entrevistado.
Otro de los puntos claves pasa por identificar los principales patógenos del suelo que afectan a los plantines de frutilla para así prevenir futuras infestaciones en lotes sanos. Esto tiene como objetivo trabajar en la evolución hacia terrenos infestados con los patógenos claves del cultivo.
Kirschbaum destacó que los alimentos orgánicos son buscados por dos grandes motivos. En primer lugar, por ser percibidos como alimentos más sanos en comparación con los convencionales, es decir libres de residuos de productos químicos de síntesis; y por ser producidos con técnicas de bajo impacto sobre el entorno y generación de una menor huella ambiental. «Esta tendencia creciente en Tucumán vino de la mano de las grandes empresas exportadoras de frutillas, que son las primeras en exigir productos orgánicos, sobre todo por las cuestiones económicas. Es una cuestión comercial que si sos exportador, tenes un camino recorrido y convertirse a orgánico no es algo muy complicado«, resaltó el ingeniero.
La mayor parte de los productos orgánicos de frutilla congelada tiene como destinos principales a Estados Unidos, Canadá, Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Singapur, Hong Kong y Japón. «Las certificaciones las realizan el Senasa, que es la autoridad competente en la fiscalización del cumplimiento de la normativa, ellos habilitan a entidades que luego controlan a los productores, se trata de entidades independientes que deben regular todo el procedimiento. «La condición organica de una frutilla es un atributo de calidad que nos garantiza que el producto se obtiene cumpliendo una serie de requisitos, diferente a los convencionales«, añadió.
En cuanto a los programas de capacitación y asistencia técnica para fomentar la producción orgánica de frutillas en la provincia, el ingeniero aclaró que el INTA investiga la tecnología compatible con la producción orgánica, que luego puede ser utilizada por los productores. «Trabajamos con tecnologías que son utilizables para la producción agroecológica y que los productores van adoptando de a poco. Capacitamos generalmente recursos humanos que luego son encargados de campo, asesores, técnicos, personal de empaque. Siempre utilizamos los criterios de producción sostenible, las capacitaciones por lo general las hace el Senasa«, finalizó.
(Fuente: Suena a Campo)













