El sector hortícola se encuentra ante un nuevo desafío fitosanitario con la declaración -hace dos semanas- de la alerta nacional por el virus rugoso del tomate. En diálogo con SUENA A CAMPO, el Ingeniero agrónomo Hernán Von Baczko, de la Dirección de Informática Estratégica Fitosanitaria del Senasa, nos brindó información sobre esta alerta y su impacto. «Este virus apareció hace pocos años en Israel y se está dispersando por el mundo, existe un riesgo que ingrese a nuestro país y por eso se declara la alerta fitosanitaria«, dijo Von Baczko, en relación a la alerta emitida hace dos semanas.
La decisión fue comunicada a través de la Resolución 569/2023, publicada este jueves en el Boletín Oficial. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) declaró el alerta hasta el 31 de diciembre de 2024. El objetivo del organismo durante este plazo es, a través de un trabajo interinstitucional público-privado, fortalecer las acciones a fin de determinar la situación del virus en cuestión en el país, contener y erradicar los focos que eventualmente se detecten, evitando su establecimiento y dispersión, como así también poner en conocimiento de la situación a los productores y a la sociedad en general.
En este marco, se establecieron las medidas de prevención, detección, contención y erradicación en relación con este virus y ordenaron su denuncia obligatoria de los síntomas sospechosos de la enfermedad. Entre las medidas de prevención, el Senasa señaló que toda persona humana o jurídica, encargada o responsable de establecimientos o predios agrícolas o partidas con sospecha de la enfermedad, debe adoptar las medidas de intervención y/o restricción de movimientos de material de propagación estipulados. Aquellas personas involucradas en la producción y reproducción de tomates y pimientos. «El control debe ser completo, una de las formas en las que se presenta es como un moteado con colores verdes y amarillos, formando parche grandes y un arrugado muy marcado. Tanto en tomates como en pimientos, se generan esas manchas como si fuese que parte de la fruta está en un estado de madurez inferior», explicó el ingeniero agrónomo.
En cuanto a la propagación del virus, el especialista señaló que «este agente patógeno posee una alta transmisibilidad en plantaciones de tomate y pimiento y puede persistir en algunas malezas«, dijo y agregó: «se transmite por semilla y plantines y mecánicamente, a través del contacto en labores del cultivo ya sea poda, desbrote, trasplante o cosecha, por ejemplo».
El virus rugoso del tomate se identificó por primera vez a nivel mundial en 2014 en Israel; luego fue detectado en México y Estados Unidos en los años 2018 y 2019, respectivamente. Argentina lo incorporó en el Listado de Plagas Reglamentadas y comenzó a regularlo en la importación de semillas de tomate y pimiento al país. El virus también fue categorizado como una plaga cuarentenaria por el Comité de Sanidad Vegetal del Cono Sur.
Hasta el momento no se comprobó el ingreso del virus a nuestro país, aunque hay una alerta emitida por el Inta de Bella Vista, en Corrientes. «Ellos notificaron la presencia de un virus, estamos con una evaluación profunda para saber si se trata de este virus o no. Es importante que los productores constantemente estén con monitoreos y en el caso de detectar sintomatología debe comunicarse con el Senasa», dijo e inmediatamente se refirió a las medidas para evitar la propagación: «se debe tener cuidado con la adquisición de las semillas, nos debe llegar con el certificado fitosanitario, en el caso de la compra de plantines, los debemos adquirir en viveros certificados por Senasa, de esta manera nos aseguramos que cumple con los controles, por lo que tenemos cierta garantía», finalizó.
(Fuente: Suena a Campo)













