La siembra directa es una práctica agrícola que implica implantar un cultivo sin labrar previamente la tierra. Pero, ¿sabías que una cucharada de tierra tiene más organismos que personas en el mundo? ¿Y que la Argentina fue pionera en el desarrollo de una técnica fundamental para cuidarlo?
La siembra directa y la conservación del suelo
En el marco del Congreso Aapresid 2023, te contamos por qué es importante conservar el suelo y cómo lo hace el productor en más del 95% del campo argentino.
Para evitar la erosión, un grupo de técnicos argentinos fue pionero en la aplicación de la siembra directa, un sistema que ahora se exporta a todo el mundo. Se trata de una práctica que no labra la tierra y se siembra sobre el rastrojo del cultivo anterior.
Actualmente, se aplica en más del 90 % de los campos argentinos. Se utiliza una sembradora que realiza una microlabranza en el surco para poner las semillas. Con esta técnica se conserva la estructura del suelo. Además, se lo protege de la erosión que causan el viento y el agua.
Siembra directa: ¿Por qué es importante cuidar el suelo?
- Es fuente de nuestros alimentos: el 95% de los alimentos proviene del suelo, así como 15 de los nutrientes más importantes para la vida humana.
- Es aliado contra el cambio climático: es el reservorio de carbono terrestre más grande del planeta. A través de las plantas, el suelo toma el CO2 de la atmósfera (uno de los gases responsables del calentamiento global) y lo almacena como materia orgánica. De hecho, el lema del Congreso Aapresid es la C, de Carbono.
- Es fuente de biodiversidad: el suelo alberga el 25% de la biodiversidad del planeta y contiene (en solo una cucharada) más organismos que personas en la Tierra.
A pesar de los beneficios, por diversos factores, el uso de la siembra directa cayó levemente en los últimos años. De igual manera, Aapresid, la Asociación que nuclea a productores de todo el país, destaca que mantener esta práctica es un pilar fundamental y que se debe aplicar con otras prácticas de manejo, como los cultivos de cobertura.
¿El objetivo?Siempre, mantener una agricultura sustentable que promueva la recuperación y mejora de los ecosistemas.
Cómo se inició la siembra directa
De esta forma, la siembra directa cambió el paradigma de la agricultura al desterrar la idea de que era necesario labrar el suelo para poder practicarla.
Los primeros desarrollos que advirtieron sobre la posibilidad de prescindir de la labranza tuvieron lugar en Inglaterra en la década de 1940. En 1955, el descubrimiento de un activo que facilitaba el control de malezas, alentó a la compañía británica ICI a avanzar en los estudios sobre siembra directa en el Reino Unido.
Corrían los años 60 cuando el productor norteamericano Harey Young se acercó a la Universidad de Kentucky buscando respuestas a problemas asociados a la puesta punto de la técnica de siembra directa en su establecimiento. Ante el desconocimiento sobre el tema, el académico Shirley Phillips se dispuso a estudiarlo. En base a estos estudios, Young y Phillips terminarían escribiendo el libro Labranza Cero y consagrándose como referentes de la siembra directa.
Siembra directa en Argentina y agricultura siempre verde
Las primeras experiencias argentinas datan de la segunda mitad de la década de 1970. Sin embargo, la adopción masiva del sistema debió esperar otros 15 años, cuando la confluencia de una generalización de los problemas de erosión de suelos en el país, el aumento de los costos operativos y la aparición de tecnologías complementarias que facilitaron el manejo decultivos bajo siembra directa.
Lamentablemente, en las últimas décadas se dio un proceso de simplificación de los sistemas de producción que tuvieron múltiples causas (aparición de nuevas tecnologías que facilitaron el manejo de gran escala, evolución de los precios de ciertas producciones, vaivenes político-económicos, entre muchos otros). Esta simplificación condujo a nuevos impactos negativos sobre los agroecosistemas: aparición de resistencias en plagas, mayor uso de fitosanitarios, pérdida de productividad, pérdida de fertilidad de los suelos, etc.
La siembra directa, que si bien mitigaba algunos problemas de las labranzas resultaba entonces necesaria pero no suficiente para conseguir una agricultura sustentable, siendo otros pilares fundamentales los que necesitábamos mejorar como las rotaciones de cultivos, nutrición balanceada, manejo integrado de plagas.
De cara a estos nuevos desafíos, Aapresid desarrolló proyectos de investigación aplicada en campos de productores y en alianza con la ciencia, con el objetivo de hallar manejos superadores para los sistemas de siembra directa: «Se abrió un todo un capítulo relativo al rol de la biología de suelos sobre la salud de los mismos y la del agroecosistema».
Agricultura siempre verde
La micro y mesofauna del suelo está directamente involucrada en procesos biológicos clave como el ciclado de nutrientes, la circulación del agua, el secuestro de carbono, entre otros. Las experiencias revelaron que la presencia y permanencia de raíces vivas en los suelos favorecen estos procesos, dando vida y salud a los mismos.
Así, se dio impulso a la «Agricultura Siempre Verde” (ASV), paradigma basado en las rotaciones intensas y diversas que permiten maximizar la presencia de raíces en crecimiento, en la medida que el agua disponible lo permita.
Hoy la ASV se posiciona no solo como modelo que permite aumentar la producción de alimentos, fibras y energías, cuidando y mejorando el ambiente, sino también como aliada en la lucha contra el cambio climático, a través del secuestro de carbono en los suelos bajo la forma de carbono orgánico.
(Fuente: Agrofy News)











