El Gobierno nacional y la provincia de San Juan avanzaron en un nuevo esquema de gestión de la infraestructura vial. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo, se reunieron con el gobernador Marcelo Orrego para firmar un convenio mediante el cual la provincia asumirá durante 20 años la gestión integral de distintos tramos de rutas nacionales consideradas estratégicas.
El acuerdo incluye las rutas nacionales 40, 20, 153, 150 y 149, además de intervenciones en el Nudo Vial de las rutas 40 y A014. San Juan tendrá a su cargo el financiamiento, la conservación, el mantenimiento, el mejoramiento y la ejecución de obras en esos corredores. Para las actividades productivas, el convenio adquiere especial relevancia por el papel que cumplen estas rutas en la conexión de las distintas regiones de la provincia y en la salida de productos hacia otros mercados. La infraestructura vial resulta determinante para reducir tiempos y costos logísticos, especialmente para las economías regionales, la minería, la agroindustria y el transporte de insumos.
San Juan tendrá a su cargo el financiamiento, la conservación, el mantenimiento, el mejoramiento y la ejecución de obras en esos corredores.
Un nuevo esquema para administrar las rutas nacionales
El convenio forma parte de un proceso más amplio impulsado por el Gobierno nacional para descentralizar la gestión de determinados corredores viales. El Decreto 253/2026 habilitó a distintas provincias a asumir la administración de tramos de rutas nacionales y, eventualmente, avanzar con concesiones de obra pública por peaje para financiar trabajos de mantenimiento, conservación, ampliación y reparación. En el caso de San Juan, el convenio tendrá una vigencia de 20 años. Sin embargo, la provincia no se convierte en propietaria de las rutas: los corredores continuarán integrando la Red Vial Nacional y mantendrán su carácter federal. A su vez, las obras que se ejecuten bajo este esquema pasarán al patrimonio de Vialidad Nacional una vez finalizadas. La Nación también conserva funciones de supervisión y auditoría sobre la gestión de los corredores.
La logística, un factor clave para el campo
Para el sector agropecuario, el estado de las rutas tiene un impacto directo sobre los costos de producción y comercialización. El traslado de fertilizantes, semillas, agroquímicos, maquinaria y otros insumos hacia las zonas productivas depende de una red vial que permita mantener la circulación durante todo el año. Lo mismo ocurre con el movimiento de frutas, hortalizas, productos procesados y otras producciones regionales hacia los centros de consumo. En ese sentido, la Ruta Nacional 40 constituye uno de los principales corredores de integración de San Juan con las provincias de Mendoza y La Rioja. La Ruta Nacional 150, en tanto, tiene un rol estratégico para el norte provincial y la conexión de Jáchal e Iglesia. Su importancia también está vinculada con el corredor hacia Chile a través del paso internacional de Agua Negra. La Ruta Nacional 149 representa otro punto sensible para la conectividad productiva. El corredor permite vincular distintas localidades del oeste sanjuanino y tiene importancia para la integración con Mendoza.
El traslado de fertilizantes, semillas, agroquímicos, maquinaria y otros insumos hacia las zonas productivas depende de una red vial que permita mantener la circulación durante todo el año.
La RN 149, una de las obras pendientes
Uno de los principales desafíos estará en la recuperación de corredores que arrastran problemas de infraestructura. La Ruta Nacional 149, en particular, ha sido objeto de reclamos de productores, vecinos y sectores económicos de la zona de Calingasta por el estado de la traza y la necesidad de avanzar con obras de pavimentación y recuperación. La mejora de este corredor podría tener impacto no sólo sobre la circulación local, sino también sobre la integración de San Juan con Mendoza y sobre los circuitos vinculados al comercio, la minería, el turismo y la producción. La disponibilidad de rutas transitables y en condiciones adecuadas también resulta estratégica para reducir los costos asociados al transporte de cargas y mejorar la competitividad de las economías regionales.
¿Habrá peajes?
Uno de los interrogantes que deja abierto el nuevo esquema es el eventual financiamiento de las obras mediante peajes. El decreto nacional que habilitó este modelo permite que las provincias otorguen concesiones de obra pública por peaje para determinados tramos. En ese caso, la provincia deberá presentar un plan de obras, cronograma, fuentes de financiamiento y condiciones económicas correspondientes. Por lo tanto, el convenio firmado con San Juan no equivale por sí mismo a una concesión por peaje. Se trata de instrumentos diferentes y será necesario conocer cómo avanzará la provincia en la implementación del esquema. El decreto establece además que los recursos obtenidos por la explotación de un corredor concesionado deben destinarse a ese mismo tramo y no pueden utilizarse para financiar otras rutas u obras.
Una definición que impactará sobre la producción
El acuerdo representa un cambio significativo en la forma de administrar parte de la infraestructura vial sanjuanina. La provincia tendrá ahora mayor responsabilidad sobre corredores que son determinantes para la circulación de personas y cargas. Para el agro y las economías regionales, el desafío estará en que esa mayor responsabilidad se traduzca en rutas transitables, menores costos logísticos y mejores conexiones con los mercados. En una provincia donde conviven producción agropecuaria, minería, industria y comercio internacional, la calidad de la infraestructura vial puede convertirse en un factor determinante para la competitividad. El resultado del nuevo esquema dependerá, en buena medida, de las obras que efectivamente se ejecuten durante los próximos años y de cómo se financie su mantenimiento.













