La cadena productiva de la papa mostró una mejora en sus indicadores y pasó de amarillo a verde en el último semáforo de economías regionales elaborado por la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro). El cambio estuvo impulsado principalmente por la recuperación de los precios, en un escenario donde nueve de las 19 actividades analizadas todavía permanecen en situación crítica.
El relevamiento, correspondiente a agosto, evalúa tres dimensiones: el negocio, a partir de la evolución de precios y costos; la producción, según la superficie o el stock y los volúmenes obtenidos; y el mercado, que contempla el comercio exterior y el consumo interno.
Con los últimos resultados, cinco actividades quedaron en verde: papa, bovinos, ovinos, granos y miel. Otras cinco permanecieron en amarillo, mientras que nueve continúan en rojo.
Según el análisis del economista David Miazzo, asesor de Coninagro, las cadenas que se encuentran en verde tienen como principal fortaleza la evolución de sus precios por encima de la inflación, lo que mejora los valores relativos y los márgenes del negocio. También contribuyen el desempeño de los mercados y una dinámica productiva que acompaña la actividad.
En el caso de la papa, el cambio de categoría se explica por la recuperación de los valores que recibe el productor. Durante agosto, el precio aumentó un 19% mensual, acumuló una suba del 151% en el último cuatrimestre y registró un incremento interanual del 329%.
La mejora está vinculada con un reacomodamiento de la oferta. La campaña anterior había alcanzado un récord de producción, lo que generó una elevada disponibilidad de mercadería y una fuerte caída de los precios. En la nueva campaña, la superficie implantada se redujo un 12%, contribuyendo a equilibrar la oferta y la demanda y favoreciendo la recuperación de los valores.
Entre las actividades que permanecen en amarillo se encuentran el tabaco, las peras y manzanas, la producción aviar, los porcinos y el maní. De acuerdo con Coninagro, estos sectores combinan precios que todavía no recuperan poder adquisitivo frente a la inflación, costos elevados y una demanda con poco dinamismo.
El panorama es más complejo para las nueve cadenas que siguen en rojo: yerba mate, arroz, vino y mosto, hortalizas, algodón, leche, mandioca, actividad forestal y cítricos dulces. En estos casos, el informe señala que los precios recibidos por los productores permanecen estancados o avanzan por debajo de la inflación, mientras los costos presionan sobre los márgenes reales.
El seguimiento histórico permite dimensionar la persistencia de estas dificultades. Desde que comenzó a publicarse el semáforo, hace más de ocho años, nueve de las 19 economías regionales estuvieron en rojo durante al menos la mitad del período analizado. La vitivinicultura registró indicadores críticos en más del 73% de los meses, seguida por la actividad lechera, con el 65%, y las cadenas arrocera y citrícola, ambas con el 64%.
En contraste, la producción bovina permaneció en verde durante el 50% de los meses relevados. Le siguieron el complejo granario, con el 49%; la producción porcina, con el 46%; la aviar, con el 40%; y el maní, con el 37%.
La vitivinicultura y la yerba mate continúan entre los sectores más comprometidos: acumulan 44 y 29 meses consecutivos en rojo, respectivamente, hasta el relevamiento de agosto de 2026.
Por su parte, el índice general del semáforo muestra una estabilización en una zona de advertencia. Después de una recomposición durante 2025, que llevó el promedio nuevamente a la franja verde, los últimos doce meses reflejaron un repunte gradual del indicador. El escenario evidencia una mejora respecto de la etapa más crítica, aunque persisten dificultades para buena parte de las economías regionales.













