La Sociedad Argentina de Inmunología (SAI) nació en 1972 como consecuencia de diversas reuniones previas de miembros de la Sociedad Argentina de Investigación Clínica. En 1984 se logró la personería jurídica y se realizó el I Congreso Argentino de Inmunología, a partir del cual se fundó la Asociación Latino Americana de Inmunología.
Ciertas instituciones tucumanas como ser el CERELA, trabajan en conjunto con la SAI para aportar sus trabajos de investigación científica. Para conocer más acerca de dichos trabajos, la Dra. Carolina Maldonado brindó información al respecto.
La entrevistada comentó que la SAI es una sociedad sin fines de lucro que comenzó a funcionar aproximadamente en el año 1972. Su objetivo de es reunir a investigadores y profesionales de la salud que están investigando o estudiando en el área de la inmunología.
Además, explicó que la inmunología es una rama de las ciencias biomédicas que se dedica al estudio de los órganos, tejidos y células que están encargadas de defender nuestro organismo de agentes patógenos o cualquier antígeno extraño que pueda producir enfermedades en los seres humanos.
La doctora añadió que la SAI nuclea a todos los investigadores que trabajan en el área de inmunología y de esta manera permite difundir todas las novedades referidas a esta ciencia que es relativamente nueva con respecto a las anteriores.
“Todos los años la SAI realiza un congreso que puede ser nacional o internacional. Generalmente se realiza un congreso nacional de inmunología, este año se realizó en Tucumán debido a que el presidente de la institución en ese momento era un tucumano y siempre el congreso se realiza en la provincia a la cual pertenece dicha autoridad” señaló la especialista.
Con respecto a la colaboración por parte de Conicet, Maldonado comentó que, si bien la SAI es una sociedad sin fines de lucro, otras instituciones como ser Conicet, apoyan la divulgación de los trabajos de investigación científicos, tanto en investigaciones básicas como clínicas y colabora desde el punto de vista económico para hacer posible estas reuniones donde se puede difundir lo que se ha estudiado dentro del área de la inmunología.
“En mi grupo de trabajo, la cabeza principal desde hace mucho tiempo es la Dra. Gabriela Perdigón y dentro del grupo estarían la Dra. Silvia Casorla, la Dra. Alejandra de Moreno y los becarios que son itinerantes. Estamos trabajando con bacterias lácticas, más específicamente la acción de estas sobre el sistema inmunológico de mucosas, principalmente a nivel de intestino” expresó.
Además, agregó que los estudios son tendientes a determinar cuáles son los mecanismos inmunológicos que llevan a encontrar este tipo de beneficios de manera de poder determinar la eficacia de un determinado microorganismo en alguna patología en particular. “Tenemos varias líneas de investigación en cáncer de colon, en cáncer de mamas, también la influencia de estas bacterias en el intestino y en otros órganos distantes como el timo, también estudiamos la acción de estas bacterias sobre otras bacterias patógenas o resistentes a antibióticos” añadió.
En relación a productos elaborados por Conicet, la entrevistada comentó que, la Dra. Perdigón estuvo relacionada con el Dr. Guillermo Óliver quien fue cofundador de CERELA junto a la con Dra. Ruiz Holgado. En ese momento se comenzaron a estudiar diferentes bacterias lácticas que tenían acciones benéficas sobre diarreas infantiles. De esa manera surgió la leche BIO o SancorBio, que ya no está en el mercado. Todo el proceso de investigación sobre el área de inmunología y los efectos a nivel de intestino fue realizado por el grupo de trabajo de la Dra. Perdigón.
“En nuestro laboratorio continuamos trabajando con las bacterias lácticas. Actualmente, no solo nos circunscribimos a trabajar con las bacterias sino también con porciones de estas como ser paredes celulares con el objetivo de determinar si tienen el mismo efecto que la bacteria cuando se administra viva, para así poder usarlas en pacientes que tienen problemas en sus sistemas inmunes ya que, en dichos casos, se encuentran inmunodeprimidos, o tienen problemas nutricionales por lo que, usar un organismo vivo o una bacteria viva puede causar algún efecto negativo” explicó la especialista.










