En los altos valles tucumanos, un proyecto familiar convirtió una necesidad de producción en innovación y atracción turística: el Tambo Señora Sofía, ubicado a 2.782 metros sobre el nivel del mar en la ruta hacia Tafí del Valle, es hoy reconocido como el tambo robotizado más alto del mundo.
Con tecnología de ordeño automático, producción de quesos artesanales y visitas guiadas, su dueño Sebastián Murga nos cuenta en el episodio de hoy una apuesta que mezcla tradición, alto rendimiento y turismo rural. Hablamos con el para entender los desafíos y aprendizajes de producir leche y queso en altura, en un entorno exigente y poco convencional.
Con el sistema robotizado, las vacas entran guiadas por su propio instinto: el animal entra al box atraído por una ración de alimento balanceado y, una vez adentro, el robot identifica a la vaca mediante un chip colocado en el collar. Con esa información, ajusta la rutina; limpia las ubres, coloca las pezoneras con precisión láser y extrae la leche sin intervención humana. Cuando finaliza, libera al animal y registra automáticamente la producción individual, la calidad y el estado sanitario.
“Esto nos ayuda muchísimo en higiene y en tener materia prima de muy buena calidad para nuestra fábrica. Es un sistema con lavado automático, detecta leche de mala calidad y solo envía al tanque la mejor leche para elaborar buenos productos“, subrayó Murga.
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