La formalización del empleo rural, la mejora de las condiciones laborales y la competitividad de las empresas agropecuarias son hoy algunos de los grandes desafíos del sector. En ese escenario, el Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (RENATRE) viene desarrollando nuevas herramientas destinadas tanto a trabajadores como a empleadores, con el objetivo de facilitar la inserción laboral, promover el cumplimiento de la normativa vigente y fortalecer la sustentabilidad de las actividades productivas.
Dos de esas iniciativas son el Programa de Empleo Rural (PER) y la certificación de Prácticas Laborales Sostenibles (PLS), propuestas que buscan acercar soluciones concretas para un mercado laboral que demanda cada vez mayor profesionalización, transparencia y responsabilidad social.
En diálogo con Suena a Campo, Héctor Cossio, delegado del RENATRE en Tucumán, explicó el funcionamiento de ambos programas, destacó el trabajo que viene realizando el organismo y remarcó que la intención es acompañar tanto a los trabajadores que buscan reinsertarse laboralmente como a las empresas que apuestan por el empleo registrado.
Antes de profundizar en las nuevas herramientas, Héctor Cossio recordó cuál es el rol que cumple el RENATRE dentro del sistema laboral agropecuario argentino. «El RENATRE es un organismo autárquico, no gubernamental, creado por la Ley 25.191, que reglamenta la registración de trabajadores y empleadores rurales», explicó.
A diferencia de otros organismos estatales, su conducción es compartida entre representantes del sector productivo y de los trabajadores. «Nuestro directorio está integrado por representantes de las cuatro entidades agropecuarias nacionales: CRA, Sociedad Rural Argentina, Coninagro y Federación Agraria, junto con la UATRE, que representa a los trabajadores rurales. Esa integración permite que todas las decisiones tengan una mirada equilibrada sobre las necesidades del sector.»
Con esa lógica de trabajo conjunto surgieron los dos programas que actualmente impulsa el organismo en todo el país. Uno de ellos es el Programa de Empleo Rural, conocido por sus siglas PER, cuyo objetivo principal es facilitar el encuentro entre empresas que necesitan incorporar personal y trabajadores rurales que buscan acceder nuevamente al empleo formal.
Según explicó Héctor Cossio, el programa comenzó a implementarse con un fuerte componente de acompañamiento personalizado. «Estamos en una primera etapa donde entre 40 y 50 personas del registro realizan entrevistas individuales con trabajadores que actualmente están desocupados y perciben la prestación por desempleo del RENATRE.»
Esas entrevistas no tienen un carácter burocrático, sino que buscan conocer el perfil de cada trabajador. «Se trata de una entrevista muy amigable, que puede hacerse de manera presencial o mediante videollamada. El objetivo es ayudarlos a reconstruir su perfil laboral, conocer su experiencia, sus habilidades y confeccionar un currículum que luego pueda ser utilizado por las empresas.»
El delegado explicó que muchas veces los trabajadores cuentan con una amplia trayectoria en distintas actividades rurales, pero nunca tuvieron la posibilidad de organizar esa información de manera formal.
«Hay personas que tienen años de experiencia en cosecha, poda, maquinaria, ganadería o diferentes tareas específicas, pero nunca hicieron un currículum. Nosotros los ayudamos a mostrar todo ese recorrido para mejorar sus posibilidades de conseguir trabajo.»
El PER no solamente está pensado para quienes buscan empleo. También constituye una herramienta para las empresas agropecuarias que necesitan incorporar personal capacitado. «La idea es que el RENATRE actúe como un intermediario entre ambas partes.»
Para eso, el organismo desarrolló un portal donde quedan registrados los perfiles laborales. «Las empresas ingresan voluntariamente al sistema y pueden buscar trabajadores según distintos criterios: ubicación geográfica, experiencia, tipo de actividad o perfil específico que necesitan.»
Una vez realizada esa búsqueda, el proceso continúa directamente entre la empresa y el trabajador. «Nosotros acercamos las herramientas y facilitamos el contacto. Después cada empresa realiza su propio proceso de selección y contratación.» De esta manera, el PER busca agilizar la inserción laboral formal, reducir tiempos de búsqueda y mejorar las oportunidades tanto para empleadores como para trabajadores.
Pero el trabajo del RENATRE no termina allí. Otra de las grandes apuestas del organismo es la certificación de Prácticas Laborales Sostenibles (PLS), una iniciativa que apunta a reconocer a aquellas empresas que cumplen con la normativa laboral y desarrollan una gestión responsable de sus recursos humanos. «Es una certificación anual, gratuita, voluntaria y renovable», explicó Héctor Cossio.
La propuesta busca poner en valor el compromiso de las empresas con el trabajo registrado y con el cumplimiento de estándares laborales que hoy son cada vez más observados por los mercados.
«La trazabilidad ya no solamente pasa por conocer cómo se produjo un alimento o cuál fue su recorrido comercial. Hoy también interesa saber bajo qué condiciones trabajaron las personas que participaron de ese proceso.»
En ese sentido, el delegado sostuvo que las exigencias internacionales avanzan cada vez más sobre estos aspectos. «Los consumidores son mucho más exigentes y muchos mercados valoran que las empresas puedan demostrar buenas prácticas laborales.»
Por eso, la certificación PLS también se convierte en una herramienta de competitividad. «Esta certificación entra en sinergia con otras normas que muchas empresas ya cumplen para exportar o abastecer determinados mercados.»
El procedimiento para obtenerla, según explicó Héctor Cossio, resulta sencillo. «Primero visitamos las empresas para presentar el programa y explicar sus alcances. Luego, quienes deciden participar se inscriben en el portal del RENATRE y reciben la visita de un certificador.»
Durante esa evaluación se verifica el cumplimiento de distintos aspectos relacionados con la legislación laboral.
Sin embargo, el objetivo no es sancionar sino acompañar. «Las empresas agropecuarias argentinas son muy competitivas y en la mayoría de los casos ya cumplen con la normativa. Si aparece algún punto para mejorar, el registro también brinda asesoramiento para ayudarlas a corregirlo.»
Además del reconocimiento institucional, el organismo trabaja para que esa certificación genere beneficios concretos. «Estamos avanzando para que las empresas certificadas puedan acceder a distintas ventajas y facilidades.»
Entre ellas mencionó convenios con entidades financieras. «Ya existen acuerdos con bancos como Banco Nación y Santander para generar beneficios destinados a quienes obtengan la certificación.»
También destacó que la iniciativa dialoga con nuevas exigencias internacionales vinculadas con sustentabilidad, ambiente y comercio exterior.
«Todo esto forma parte de un proceso donde los mercados valoran cada vez más el cumplimiento de estándares sociales y ambientales.»
Durante la entrevista, Héctor Cossio también puso en valor otro de los programas históricos del organismo: Crecer. Se trata de una iniciativa destinada a acompañar a las familias rurales durante las épocas de mayor demanda laboral. «Después de distintos estudios detectamos que era necesario ofrecer espacios seguros para los hijos de los trabajadores mientras sus padres desarrollaban sus tareas.»
Así surgieron los centros de cuidado infantil y adolescente. «El programa Crecer funciona hace más de diez años y trabaja junto con empresas y asociaciones de productores.»
Su implementación permitió mejorar las condiciones laborales y brindar mayor contención a las familias durante campañas intensivas como las cosechas.
El delegado recordó además que este tipo de acciones también contribuyeron a mejorar la imagen de determinadas producciones argentinas en mercados internacionales. «Fue un trabajo muy importante que permitió sacar a la producción de arándanos de la llamada ‘lista negra’ de Estados Unidos, mostrando que se trabajaba seriamente en la protección de los niños y las familias.»
Para Héctor Cossio, todas estas herramientas responden a un mismo objetivo: construir un mercado laboral rural más sólido, más transparente y con mejores oportunidades para todos. «El desafío es acompañar tanto al trabajador como al empleador. Queremos que haya más empleo formal, mejores condiciones laborales y empresas cada vez más competitivas.»
En un contexto donde la demanda de alimentos exige no solo calidad productiva sino también responsabilidad social, programas como el PER y la certificación de Prácticas Laborales Sostenibles representan una oportunidad para fortalecer toda la cadena agropecuaria.
La inserción laboral, la capacitación, el cumplimiento de la normativa y la valorización de las buenas prácticas aparecen así como pilares fundamentales para un sector que busca seguir creciendo sin perder de vista el desarrollo humano y la sostenibilidad.













