Detrás de cada empresa hay una historia construida con esfuerzo, decisiones difíciles y una enorme capacidad para adaptarse. En el caso de La Verdu, ese recorrido comenzó hace casi dos décadas con una idea sencilla: ofrecer frutas y verduras de calidad, cuidando tanto al cliente como a la imagen del negocio.
Al frente del emprendimiento se encuentra Jessica Cangro, quien desde sus inicios entendió que diferenciarse no pasaba únicamente por vender productos frescos, sino también por generar confianza.

“Desde el primer día que empecé con esto busqué cuidar la calidad, porque de esa manera también cuidás el bolsillo del cliente y la imagen del negocio. Es difícil porque el buen producto cuesta y hay mucha competencia en la calle”, explicó.
Ese criterio fue el que marcó el crecimiento de la empresa durante los últimos 18 años. Los primeros pasos fueron en un local ubicado sobre calle Santiago al 4200, donde permanecieron durante 14 años construyendo una clientela fiel.
“Siempre trabajamos con el lema de cuidar la calidad”, recordó.
Con el tiempo llegó una nueva etapa y también un cambio estratégico de ubicación. La Verdu se trasladó a avenida Perón 95, donde Jessica decidió darle una identidad completamente diferente al negocio.
“Quería algo distinto, con un estilo caribeño, donde la calidad y el servicio fueran lo principal”, contó.
La propuesta fue creciendo mucho más allá de una verdulería tradicional. Hoy, además de frutas y verduras frescas, el comercio elabora productos propios pensados para quienes buscan practicidad sin resignar una alimentación saludable.
“Vendemos productos elaborados por nosotros, como la ensalada de frutas, que ya se convirtió en un clásico, especialmente en Navidad y Año Nuevo. Busco darle comodidad al cliente que no tiene tiempo, pero quiere comer sano”, explicó.
La innovación también aparece en la incorporación permanente de nuevos productos que permiten diferenciarse en un mercado altamente competitivo.
“En La Verdu no tenemos solamente la fruta clásica. Traigo de todo para destacarme frente a la competencia. A veces es difícil vender productos exóticos y hay que resignar un poco, pero igual los ofrecemos”, comentó.
Entre esas propuestas aparecen frutas poco habituales como uchuva, granada, pitaya y próximamente grosellas provenientes de la Patagonia.
“La uchuva la trabajamos cuando es temporada. También traemos granada, pitaya y ahora estoy averiguando para incorporar grosellas de la Patagonia, que son muy exclusivas”, señaló.

El crecimiento de La Verdu también estuvo acompañado por una fuerte estrategia de comunicación digital, algo que Jessica comenzó cuando muy pocos comercios del rubro apostaban por las redes sociales.
“Siempre usé las redes sociales. Al principio lo hacía sola y ahora tengo un equipo más profesional, pero sigo siendo yo misma. Me muestro natural y espontánea, aunque a veces me critiquen por no fingir nada”, afirmó.
A esa presencia digital se suma un servicio de ventas que hoy representa una parte importante del negocio.
“Somos muy fuertes con los envíos a domicilio y trabajamos mucho a través de WhatsApp”, explicó.
Otro de los pilares que distingue a La Verdu es el asesoramiento personalizado que reciben los clientes. Más allá de vender un producto, el equipo busca entender para qué será utilizado y orientar la compra según las necesidades de cada persona.
Ese vínculo cercano también explica por qué la empresa decidió sumarse como sponsor de “Segundo Saque”, el torneo de pádel organizado por Suena a Campo y MAD Pádel Club.
Durante el evento, La Verdu estará presente con una mesa de frutas destinada a los jugadores, promoviendo la importancia de una alimentación adecuada antes y después de la actividad física.
“Me encanta participar como sponsor con la marca. Es impresionante cómo la fruta ayuda a los deportistas dándoles la energía necesaria”, destacó Jessica.
El crecimiento de la empresa nunca fue un proyecto individual. Desde el comienzo estuvo acompañado por el trabajo familiar, un aspecto que Jessica considera fundamental para explicar el presente del emprendimiento.
“Este negocio lo construí junto con mis hermanos; sin ellos no hubiera llegado hasta acá”, aseguró.
Ese crecimiento continuará durante los próximos meses con la apertura de una nueva sucursal.
“Estamos próximos a abrir otro local en la esquina de avenida Mate de Luna y Frías Silva”, adelantó.
La expansión estará acompañada por una propuesta pensada para facilitar el acceso a una alimentación saludable.
“Queremos que la gente pueda comer sano con bandejitas de ensaladas a buen precio. Por ejemplo, una bandeja de verduras para cuatro o cinco personas por 5.000 pesos”, explicó.
El camino recorrido no estuvo exento de obstáculos. Jessica comenzó en el rubro con apenas 20 años y debió abrirse paso en un ambiente donde predominaban los hombres.
“Empecé a los 20 años y el Mercofrut es un lugar muy machista. Al principio fue duro, pero supe poner límites con mi carácter y hacerme respetar como trabajadora”, recordó.
Esa experiencia la llevó a compartir un mensaje especialmente dirigido a otras mujeres y emprendedoras que hoy están dando sus primeros pasos.
“Les diría que apuesten. Lo más difícil es la perseverancia. No abandonen en el proceso ni bajen los brazos”, aconsejó.
Para Jessica, además del esfuerzo cotidiano, existen valores que resultan determinantes para sostener cualquier emprendimiento.
“Para mí Dios siempre ha sido mi primer motor y el apoyo de la familia es fundamental. En el comercio también es clave ser fiel, responsable con los pagos y agradecido. Esa imagen es la que te permite crecer”, afirmó.
Con una marca que ya forma parte del paisaje comercial tucumano y nuevos proyectos en marcha, Jessica Cangro demuestra que el crecimiento sostenido no depende únicamente de vender un buen producto. La constancia, la innovación, el compromiso con la calidad y la cercanía con los clientes siguen siendo las bases sobre las que La Verdu continúa escribiendo su historia.













