Del 28 al 30 de octubre, Tucumán y Catamarca serán sede del IV Simposio Sudamericano del Pecán, un encuentro que reunirá a productores, investigadores, empresas e instituciones para impulsar el desarrollo de este cultivo en la región. Por primera vez, Argentina recibirá el evento, que tendrá al NOA como escenario para mostrar su potencial productivo y generar nuevas oportunidades de inversión.
Detrás de la organización hay un trabajo de articulación entre organismos públicos, instituciones científicas, universidades y representantes del sector privado. Para el ingeniero agrónomo Dirk Trotteyn, vicepresidente de la Comisión Organizadora y director de proyectos del CONICET, el desafío fue construir una propuesta que trascendiera las disertaciones y dejara una estructura de trabajo para el futuro.
“Nos parecía que era el momento de generar un espacio disruptivo”, explicó durante una entrevista con Suena a Campo. Según detalló, la comisión organizadora lleva más de un año trabajando para reunir distintas voces y promover un ecosistema que permita desarrollar nuevas alternativas productivas desde los territorios.
La postulación surgió de una mesa de diálogo entre el INTA argentino, el INIA de Uruguay y Embrapa de Brasil, con la participación de la Secretaría de Relaciones Internacionales y Empresariales de Tucumán. Esa articulación permitió que la sede se compartiera entre Tucumán y Catamarca, con la intención de mostrar las posibilidades del pecán en ambientes productivos diferentes.
Para Trotteyn, la elección del NOA representa una oportunidad para demostrar que el cultivo puede adaptarse a condiciones agroecológicas diversas. El simposio permitirá conocer regiones con producción consolidada, pero también zonas emergentes, como Tucumán y el área semiárida catamarqueña.
“Queríamos mostrar todo el potencial, cuál es la adaptabilidad del cultivo y, por sobre todo, fomentar la diversificación productiva de los actores de nuestra economía local”, señaló. A esa meta se suma el interés por atraer inversiones externas que contribuyan a ampliar la actividad en el norte argentino.
La propuesta apunta a que el encuentro no sea solamente un espacio de actualización técnica. La organización busca conectar a productores con investigadores, organismos estatales, cámaras empresariales y entidades capaces de aportar herramientas para el financiamiento, la comercialización y la exportación.
“Yo creo que si hay algo en donde existe la oportunidad es en estos espacios de construcción participativa”, sostuvo Trotteyn. En su visión, uno de los principales resultados debería ser una red de actores e instituciones a la que los productores puedan recurrir cuando necesiten asistencia técnica, información comercial o acompañamiento para desarrollar sus proyectos.
El objetivo también es fortalecer la participación de la ciencia y la tecnología en la actividad productiva. El vicepresidente de la comisión organizadora remarcó que conocer las técnicas de cultivo y el manejo sanitario no alcanza si no se consigue una ecuación rentable, con recursos tecnológicos adecuados y mercados para comercializar la producción.
“Necesitamos generar un cultivo que sea rentable”, afirmó. Para eso, consideró necesario trabajar tanto en el mercado interno como en las posibilidades de exportación, además de generar condiciones que permitan desarrollar nuevos negocios alrededor del pecán.
La articulación puede resultar especialmente importante para productores pequeños y medianos, que no siempre tienen posibilidades de acceder individualmente a equipamiento, asesoramiento especializado o contactos comerciales. Trotteyn recordó el comentario de una productora tucumana, quien le planteó la dificultad de acceder por cuenta propia a una oferta tan amplia de especialistas.
A partir de esa experiencia, destacó que el simposio puede facilitar el intercambio de conocimientos y abrir alternativas de cooperación entre productores. Incluso planteó la posibilidad de compartir maquinaria y herramientas para reducir costos: “¿Es necesario que todos tengamos nuestro tractor, nuestra pulverizadora? ¿Podemos comprar o acceder a equipamiento de forma cooperativa entre nosotros?”, se preguntó.
El aporte científico también tendrá un lugar destacado. Trotteyn explicó que el CCT CONICET NOA Sur cuenta con 23 institutos en Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca, con investigaciones en distintas disciplinas. En relación con el pecán, mencionó trabajos vinculados con el nogal, el desarrollo de biomoléculas y biopartículas para mejorar la sostenibilidad del cultivo.
Además, señaló que el agregado de valor representa un desafío para ampliar las oportunidades económicas. Si bien la nuez con cáscara o pelada puede orientarse al mercado interno y a la exportación, también existen posibilidades de desarrollar productos derivados. Como ejemplo, mencionó una investigación relacionada con el aceite de pecán que se presentaría durante el encuentro.
La agenda se distribuirá en tres jornadas. El miércoles 28 de octubre, las actividades se desarrollarán en la Sociedad Rural de Tucumán, con disertaciones científicas y académicas y la reunión anual de la Cámara de Pecán. La jornada incluirá espacios para el intercambio entre participantes y el análisis de aspectos económicos del cultivo.
El jueves 29 estará dedicado a las visitas a campo en Tucumán y a un vivero. La propuesta es que los productores puedan conversar directamente con los especialistas, observar experiencias y profundizar los temas abordados durante las exposiciones. El viernes 30, el programa continuará en Catamarca, con traslado de ida y vuelta desde Tucumán incluido, según explicó el organizador.
La convocatoria está dirigida a productores, empresas, profesionales, estudiantes y personas interesadas en conocer una alternativa de inversión productiva. También busca acercar a compañías que ofrecen tecnología, servicios e insumos a un público especializado y con interés en el desarrollo del sector.
“Es una gran oportunidad de conocer al cultivo, porque también puede ser una posibilidad de inversión”, afirmó Trotteyn, quien invitó a las empresas y a los distintos actores de la región a sumarse.
Para el ingeniero, el valor del encuentro estará tanto en los conocimientos que se compartan como en los vínculos que puedan sostenerse después del 30 de octubre. La apuesta es que el simposio deje capacidades instaladas, una mayor conexión entre instituciones y productores, y nuevas herramientas para diversificar la matriz agropecuaria del norte argentino.
“Hay que animarse a ser parte y a construir”, concluyó. Con esa premisa, Tucumán y Catamarca buscarán aprovechar la llegada del evento internacional para poner en agenda el potencial del pecán y abrir nuevas posibilidades para el desarrollo productivo regional.













