Adrián Bifaretti, Jefe del Departamento de Promoción Interna del IPCVA, realizó un detallado análisis de los aportes que tiene la carne para las defensas de los humanos.
La clave en épocas de pandemia no es sólo cuidar el exterior y todo aquello que nos puede contagiar del COVID-19, sino también cuidar el interior, y esto es ni más ni menos, el sistema inmunológico de nuestro cuerpo para estar preparados por si el virus llega.
Cuando a aquellos que estamos involucrados con la producción de la carne vacuna, el alimento más emblemático de los argentinos, nos toca hablar de sus propiedades nutricionales, lo hacemos habitualmente resaltando su aporte de proteínas, minerales como el Hierro, el Zinc y vitaminas.
En estos días de cuarentena, que se repiten una y otra vez con noticias inquietantes y cargadas de incertidumbre, y cuando buena parte de la población mundial está atravesando una situación creciente de estrés y ansiedad, es importante que reflexionemos lo que significa mantener una conducta carnívora para hacerle frente a un posible bajón de defensas.
Cuando el mundo intente retornar a su normalidad, la gente se va a interesar mucho más por todo aquello que pueda causarle daño. El miedo no se va a ir de un día para el otro y es por ello que seguramente no pocos habitantes de este planeta van a considerar su salud como algo verdaderamente invalorable.
Entonces, muchos deberían replantearse si llevar adelante conductas alimentarias que aspiran a dejar de lado o directamente abandonar la carne vacuna se ajusta racionalmente a un esquema de alimentación inteligente y verdaderamente más saludable. Cualquier médico, nutricionista o pediatra, aconsejará siempre comer variado y vale la pena que conozcamos porqué es importante incorporar carne a nuestras comidas en este momento tan particular que nos toca vivir.
Cuanto más fuerte sea el sistema inmunológico, mayor éxito tendrá nuestro organismo para rechazar los agentes patógenosy superar procesos infecciosos.
La Doctora Susanna Bramante, experta en nutrición, agronomía y producción animal, manifiesta que existe clara evidencia científica de que la carne nos hace fuertes y que incluir proteína animal en una dieta balanceada juega un papel relevante en la respuesta inmunitaria de las personas.
Vale recordar que nuestros anticuerpos y las células de defensa del organismo son producidas a partir de las proteínas, y sin una ingestión adecuada el sistema inmunológico se cae y cuando “se cae el sistema”, nos volvemos más proclives a enfermarnos e infectarnos.
Las proteínas son cadenas de aminoácidos y las diferentes combinaciones de estos últimos crean en definitiva miles de proteínas distintas.
Nuestro organismo no es capaz de almacenar aminoácidos y es por ello que se precisa una ingesta diaria de aminoácidos a través de las proteínas contenidas en lo que comemos para crear nuevas proteínas.
En este sentido, El Dr Javier Marhuenda Hernández experto de la Academia Española de Nutrición Humana y Dietética, afirma que “los aminoácidos esenciales se pueden encontrar en todos los alimentos, pero lo importante es incorporarlos de manera simultánea y el inconveniente radica en que la mayoría de los alimentos no contienen todos los aminoácidos esenciales en cantidades suficientes y las plantas en particular no contienen buenas cantidades de todos los aminoácidos esenciales”.
Las fuentes de proteína de origen vegetal a menudo carecen de al menos uno de los aminoácidos esenciales: los aminoácidos que el organismo humano necesita pero no es capaz de sintetizar y por lo tanto tenemos que obtenerlos con nuestra dieta.
Todas las deficiencias de aminoácidos disminuyen la inmunidad, por ejemplo: las dietas bajas en triptófano y fenilalanina disminuyen la síntesis de anticuerpos, de manera similar las cantidades limitadas de aminoácidos que contienen azufre (metionina y cisteína) perjudican a los tejidos linfoides, que son fundamentales para nuestro sistema de defensa.
A recordar muy bien esto y a “viralizarlo”por redes sociales: la carne es considerada un alimento “completo” porque contiene todos los aminoácidos esenciales.
Para dimensionar la complejidad de nuestro sistema inmunológico y de la necesidad de una nutrición adecuada, basta repasar los siguientes enunciados:
-La falta de vitaminas del complejo B, pueden causar una potencial pérdida de inmunidad.
-El Zinc es un mineral que está muy estrechamente vinculado al sistema inmune, ya que favorece la elaboración de anticuerpos, modulando la susceptibilidad a infecciones.
-El déficit de hierro se asocia a un aumento de aquellas sustancias que dañan nuestras células.
-El Selenio se vincula con las llamadas enzimas antioxidantes, que previenen el daño causado por los radicales libres.
La mejor forma de evitar deficiencias de estos nutrientes es incluyendo carne bovina en el menú.La carne vacuna es rica en vitamina B6, un nutriente vital para la formación de nuevos y saludables glóbulos blancos y rojos.
La cantidad aportada de hierro por la carne de vaca es mayor que la de las carnes blancas. Contiene un promedio de 3 mg de hierro cada 100 gramos, el doble que el pollo y el triple que el pescado. Asimismo, la carne vacuna posee en promedio 6 mg de Zinc cada 100 gramos, el doble que la carne de ave y cuatro veces más que el pescado.
En cuanto al Selenio, debemos recordar que el mismo se encuentra fundamentalmente en las vísceras (hígado y riñón) y apropósito de este micronutriente les dejo un comentario esperanzador del reconocido médico infectólogo Attilio Speciani, donde en una entrevista relacionada al aumento de casos del Covid-19 en Italia, remarcó la existencia de una investigación muy relevante sobre la presencia de selenio y sobre la capacidad del cuerpo humano para vencer a los virus. Estudios recientes demostraron que “tener una concentración adecuada de selenio en sangre permite una mayor capacidad defensiva del sistema inmune contra los virus en general, y el coronavirus no es la excepción”.
A no dudarlo, en un mundo de defensas bajas, la carne vacuna está de nuestro lado.
Fuente: Infocampo











