La carne de conejo es considerada una muy buena opción para la dieta de las personas por sus características magras y contenido de proteínas, entre otros beneficios.
La Ingeniera Zootecnista Verónica Albarracín, comentó a Suena a Campo, que en Argentina, la actividad cunícola es una producción pecuaria poco desarrollada y que no puede ser comparada en cuanto a volúmenes producidos con las actividades bovina, porcina y aviar.
Argentina ocupa a nivel mundial el puesto número 21 en producción de carne de conejos. Hasta el año 2014, nuestro país exportaba este producto, sin embargo, en la actualidad dicho mercado se encuentra suspendido.
Según la ingeniera, en el año 2014, se faenaron 94 mil cabezas lo que significó un total de 137 toneladas de carne. Un nivel muy bajo en comparación con otras producciones.
En Tucumán existen pequeños establecimientos productivos. Es una actividad que se adapta muy bien a la producción familiar, debido a que no requiere de grandes superficies y son animales dóciles de manejo sencillo, por lo que podrían estar a cargo de cualquier integrante de la familia, a la vez que contribuye a la alimentación saludable.
Con respecto a los productos que se obtienen de esta actividad, la ingeniera mencionó carne, pelo y cueros, además, estos animales se producen y crían como mascotas y animales experimentales.
En relación al consumo, señaló que, en los últimos años ha venido en detrimento, y en la actualidad se consumen alrededor de 200 gramos por habitante por año en nuestro país.
La carne de conejo posee características que la hacen muy recomendable para diferentes tipos de dietas. Entre dichas características cabe destacar que es de fácil digestión, contiene alrededor de 15 a 20% de proteínas, es decir, un porcentaje mayor a otras carnes; el contenido en grasas es insignificante alcanzando solo un 5%, y es rica en vitamina B y en minerales.
Contiene, además, ácidos grasos esenciales poliinsaturados, bajo contenido en colesterol aportando unos 50 miligramos por cada 100 gramos de carne, y bajo contenido en energías aportando unas 200 kilocalorías por cada 100 gramos.
“Estas características representan una carne ligera, blanca, jugosa, agradable al paladar y recomendada para dietas bajas en energía, grasas y sodio y ricas en proteínas” expresó.
En relación a los cuidados, la ingeniera explicó que se trata de una especie que se adapta mejor a bajas temperaturas cuando se produce bajo cubierta. En la época cálida es importante acondicionar el lugar donde estén los animales, para mantenerlos refrigerados y evitar estrés por altas temperaturas.
En cuanto a superficie, la especialista explicó que, en 6 metros cuadrados, se puede mantener una producción para abastecer a una familia de carne de altísima calidad. Y en cuanto a rentabilidad, indicó que, el 80% del costo de producción corresponde a la alimentación.
La Facultad de Agronomía y Zootecnia, cuenta en la actualidad con un módulo cunícola que está conformado por 15 reproductores entre mechos y hembras, donde se trabaja para lograr la máxima eficiencia y que se adapte a algunas demandas del mercado.
“Trabajamos principalmente trabajamos con dos razas, una neozelandesa y una californiana, adaptadas a la producción de carne. Sin embargo, hemos resurgido con la actividad ante una demanda de animales para experimentación en convenio con las Facultades de Odontología, Bioquímica y Ciencias Exactas” concluyó.











