Investigadoras de la UNT comprobaron que utilizando radiación ultravioleta la conservación de las paltas puede extenderse hasta 21 días mejorando su color, dureza y humedad. Esta investigación es de gran importancia para Tucumán, porque es la provincia que abastece de paltas a todos el país y también se las comercializa en el mercado internacional.
La protagonista de este hallazgo, producto de su tesis de grado, fue la alumna del último año de ingeniería química, Karen Danielsen, quien comentó para nuestro medio que “el equipo de trabajo está conformado por las doctoras Clelia Marigliano, Vanesa Campero y Isabel Barrionuevo”. Las investigadoras forman parte del Laboratorio de Física Aplicada de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología (FACET), quienes realizaron ensayos a escala de laboratorio comparando los efectos de la fruta irradiada -conservada en frío y a temperatura ambiente- con la palta sin irradiar, pero en idénticas condiciones de temperatura.

La palta como economía regional tucumana
La palta es una fruta con excelentes propiedades nutricionales, que está cada vez más presente en la mesa de los argentinos, en los supermercados y verdulerías y hasta en los restaurantes más exclusivos. Tucumán es el principal productor de palta de Argentina. Uno de los grandes desafíos de los productores locales, pero también de otros productores alrededor del planeta, es conservar la fruta por más tiempo sin alterar sus características de dureza, color y sabor.
Una conservación saludable y sustentable
Investigadoras tucumanas desarrollan un sistema inteligente, innovador y amigable con el ambiente para conservar por más tiempo la palta poscosecha. Se trata de la radiación ultravioleta (UV) en un rango de longitud de onda en particular, 254 nanómetros, porque en ese espectro se produce una interferencia en el ADN de los microorganismos que detiene su proliferación y, de esa forma, retarda la descomposición del fruto.
Asimismo, Danielsen señaló que la conservación de la palta irradiada, y sin irradiar, se evaluó en tres momentos distintos: a los 7, 14 y 21 días. Como resultado, la alumna del último año de Ingeniería Química de la FACET, sostuvo que encontraron que la fruta irradiada conservó por más tiempo el color óptimo. “Tanto en condiciones de refrigeración como ambiente, las paltas tardaron 5 días más en cambiar naturalmente el color de la piel de verde a negro y en ablandarse”, puntualizó.
La joven investigadora mencionó que comprobaron que la radiación UV mostró estabilidad de color en la fruta, conservando su calidad durante los 21 días de almacenamiento. “Consideramos a la irradiación como una alternativa para conservar la palta poscosecha, sin utilizar productos químicos como el bromurado, que se suele usar para los arándanos”, señaló. Agregó que en el laboratorio de la FACET construyeron una cinta transportadora donde los frutos se transportan y reciben la irradiación UV de modo mecánico.
La estudiante de grado mencionó que en otras partes del mundo se viene usando la radiación UV como germicida para conservar ciertos alimentos, pero no para la palta a escala industrial.
“Hacemos estos estudios para llevar la irradiación UV a gran escala, en nuestra búsqueda de métodos menos invasivos para la conservación. Y además de observar mejor color, palpamos mayor dureza del fruto y mejor conservación de la humedad”, concluyó.













