La innovación tecnológica sigue marcando el rumbo de la agroindustria tucumana. Con la inauguración del nuevo Laboratorio de Calidad de Caña de Azúcar “Ing. Gerónimo Cárdenas”, la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) dio un paso estratégico para fortalecer la investigación aplicada, mejorar la evaluación de nuevas variedades y ofrecer información más precisa en menos tiempo para uno de los complejos productivos más importantes del norte argentino.
El flamante edificio, que forma parte del Laboratorio de Investigaciones Azucareras de la institución, incorpora un moderno equipo de espectroscopía de infrarrojo cercano (NIRS), además de un sector completamente renovado para los trapiches experimentales. La combinación de infraestructura y tecnología permitirá incrementar la capacidad de análisis, reducir la variabilidad de las muestras y generar información de mayor calidad para investigadores, mejoradores y toda la cadena sucroalcoholera.
Para conocer en detalle el alcance de esta incorporación, dialogamos con Natalia Sorol, licenciada en Química y responsable del nuevo laboratorio, quien explicó cómo funciona esta tecnología y por qué representa un cambio importante para la investigación de la caña de azúcar.
La especialista destacó que el Laboratorio de Investigaciones Azucareras viene desempeñando desde hace muchos años un papel transversal dentro de la Estación Experimental, ya que brinda información indispensable para prácticamente todas las líneas de investigación relacionadas con la caña de azúcar.
«Nuestro laboratorio estudia la calidad de la caña desde distintos puntos de vista y participa activamente en el subprograma de mejoramiento genético que busca desarrollar nuevas variedades», explicó Natalia Sorol, al tiempo que recordó que la tecnología NIRS no es completamente nueva para el equipo de trabajo, aunque sí lo es la infraestructura que ahora permitirá aprovecharla en todo su potencial.
La inauguración del nuevo edificio representa mucho más que una ampliación física. Según explicó la profesional, el espacio fue diseñado específicamente para albergar dos sectores fundamentales: el laboratorio donde funciona el nuevo espectrómetro de infrarrojo cercano adquirido mediante el programa Equipar Ciencia II y un moderno sector destinado a los trapiches experimentales, que también fue ampliado y optimizado para mejorar la eficiencia del trabajo diario.
Uno de los aspectos que mayor interés despierta es el funcionamiento de la tecnología NIRS, una herramienta ampliamente utilizada en distintos países para el análisis rápido de productos agrícolas.
Natalia Sorol explicó que el sistema trabaja haciendo incidir un haz de luz infrarroja sobre una muestra previamente desfibrada de caña de azúcar. Esa interacción genera un espectro que contiene información sobre la composición química del material analizado.
A partir de ese espectro, y luego de un proceso previo de calibración realizado con numerosos análisis de laboratorio convencionales, el equipo puede estimar automáticamente distintas variables de calidad de la muestra prácticamente en cuestión de segundos.
«La ventaja es que una vez calibrado el equipo solamente debemos colocar la muestra y en aproximadamente un minuto obtenemos simultáneamente todas las variables para las cuales fue entrenado el sistema», señaló.
La rapidez constituye apenas una de las ventajas. Otra característica fundamental es que se trata de una técnica denominada «no destructiva». Aunque previamente la caña debe ser desfibrada para ingresar al equipo, el análisis mediante luz infrarroja no altera la composición del material, permitiendo que esa misma muestra pueda utilizarse posteriormente para otros estudios complementarios.
Además, el proceso elimina la necesidad de utilizar reactivos químicos o realizar preparaciones complejas, reduciendo tiempos de trabajo y mejorando la eficiencia operativa del laboratorio. Uno de los grandes desafíos que enfrenta cualquier laboratorio dedicado al análisis de caña de azúcar es la enorme variabilidad que presenta esta materia prima.
La caña es un cultivo naturalmente heterogéneo y pequeñas diferencias entre muestras pueden modificar los resultados obtenidos. Precisamente por eso, el nuevo equipamiento incorpora una ventaja significativa: permite trabajar con muestras mucho más grandes. Mientras otros sistemas analizan pequeñas cantidades de material vegetal, el nuevo NIRS puede procesar entre cinco y dieciocho kilogramos de caña desfibrada, lo que mejora notablemente la representatividad del análisis.
«Al trabajar con una mayor cantidad de muestra reducimos considerablemente el efecto de la variabilidad propia de la caña de azúcar», explicó Natalia Sorol.
Esa mejora tiene consecuencias directas sobre el programa de mejoramiento genético que desarrolla la EEAOC.
Cada año los investigadores deben evaluar miles de materiales provenientes de cruzamientos y selecciones para determinar cuáles reúnen las mejores condiciones agronómicas e industriales.
Contar con información más precisa y obtenerla en menor tiempo permite acelerar la toma de decisiones y optimizar todo el proceso de selección de futuras variedades comerciales.
La incorporación del nuevo laboratorio también permitirá ampliar la cantidad de variables que pueden analizarse de manera rutinaria. Hasta ahora, por ejemplo, la determinación del contenido de fibra era un proceso relativamente lento que limitaba la cantidad de muestras analizadas diariamente.
«La fibra es una variable muy importante porque influye directamente en el comportamiento industrial de la caña», explicó Natalia Sorol.
Un contenido elevado puede afectar la preparación de la materia prima y la eficiencia en la extracción del jugo durante el proceso industrial. Pero al mismo tiempo representa una fuente energética fundamental.
La fibra constituye gran parte del bagazo utilizado posteriormente como combustible en los ingenios para producir vapor y generar energía eléctrica. Por eso, conocer con precisión ese parámetro permite evaluar una variedad desde una perspectiva mucho más amplia, considerando no solamente su contenido de azúcar sino también su potencial energético.
Gracias al nuevo equipamiento, el laboratorio podrá ampliar considerablemente la cantidad de muestras analizadas por día, incorporando esta variable de manera mucho más eficiente.
Actualmente, el Laboratorio de Investigaciones Azucareras ya cuenta con tres metodologías diferentes para evaluar la calidad de la caña de azúcar.
Por un lado trabaja mediante el método indirecto utilizando trapiches experimentales. Además emplea dos métodos directos: la prensa hidráulica y el recientemente incorporado sistema de digestión húmeda.
El nuevo NIRS se integrará inicialmente a los análisis realizados mediante prensa hidráulica, especialmente sobre materiales que participan en las etapas finales del programa de mejoramiento genético.
Sin embargo, el objetivo es continuar desarrollando nuevas calibraciones que permitan incorporar progresivamente más determinaciones y ampliar todavía más la capacidad analítica del laboratorio.
Natalia Sorol destacó que el laboratorio procesa diariamente alrededor de 300 muestras provenientes de distintas áreas de investigación de la Estación Experimental.
Ensayos de suelo, malezas, fitopatología, biotecnología y otras disciplinas vinculadas con la caña de azúcar recurren permanentemente al laboratorio para conocer la calidad de sus materiales.
La incorporación del nuevo edificio permitirá absorber ese creciente volumen de trabajo sin resignar precisión.
Además, la EEAOC ya dispone de otro equipo NIRS previamente calibrado para analizar jugo de caña, mientras que el recientemente inaugurado fue diseñado específicamente para trabajar sobre caña desfibrada, permitiendo inferir variables como brix, pol y otros parámetros sin necesidad de extraer previamente el jugo.
Ese avance representa un cambio metodológico importante que reducirá tiempos y simplificará numerosos procesos de laboratorio.
La inauguración del Laboratorio de Calidad de Caña de Azúcar «Ing. Gerónimo Cárdenas», realizada en el marco del 117° aniversario de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, reafirma el papel de la institución como uno de los principales centros de investigación agroindustrial del país.
En una actividad tan dinámica como la producción de caña de azúcar, donde la competitividad depende cada vez más de la innovación, disponer de herramientas capaces de generar información rápida, confiable y de alta calidad constituye un recurso estratégico para toda la cadena.
Como resumió Natalia Sorol durante la entrevista, el principal objetivo de esta incorporación es claro: producir más información en menos tiempo para tomar mejores decisiones. Una meta que no solo beneficiará al programa de mejoramiento genético de la EEAOC, sino que también contribuirá al desarrollo de una agroindustria azucarera más eficiente, moderna y preparada para afrontar los desafíos del futuro.













