Un equipo de investigadores tucumanos descubrió que es posible un rápido crecimiento y engorde en pollos gracias a la alimentación con probióticos.
Una de las referentes de este estudio, la biotecnóloga Magdalena Fernández, explicó para Suena a Campo que este estudio data de varios años atrás. El mismo inició en el CERELA (Centro de referencia para lactobacilos) de la mano de Conicet. En tanto, «los directores a cargo de la investigación son María Cristina Apella y Adriana Pérez Chaia. Y su co-director Eloy Argañaraz«, indicó Fernández.
Precisamente, la investigación consistió en un estudio previo de una gran cantidad de bacterias que fueron aisladas del tracto intestinal y buche de aves sanas. Estas, «mostraron tener muchas propiedades benéficas y probióticas para el animal», explicó Fernández.
Luego de la selección de bacterias se formuló la dieta probiótica combinada, a su vez, con prebióticos. «Lo que se hizo fue incorporar esta mezcla directamente en el alimento y suministrarle a los pollos. Y aquí es donde se vieron excelentes resultados«, señaló.
En cuanto a la formulación del alimento, Fernández explicó que para el estudio se utilizó el mismo alimento comercial -preiniciador, iniciador, terminador- con la adición del suplemento probiótico en forma de spray en un medio líquido.
«Inicialmente comenzamos en el laboratorio haciendo ensayos in vitro. Tuvimos muy buenos resultados en lo que respecta a la disminución de carga de patógenos (Salmonella, Campylobacter y Escherichia Coli). Asimismo, se notó un aumento en el sistema inmunológico. Esto implica para el productor menos pérdidas por muertes; y un mayor crecimiento en menor tiempo», precisó la investigadora.
Otro aspecto muy importante a destacar, es que con este suplemento se evitaría el uso de antibióticos.
Consultada por la fase en la que se encuentra el estudio, Fernández dijo que actualmente se encuentran trabajando con una reconocida empresa del sector agropecuario tucumano. «Para transferir lo que se hizo en el laboratorio a campo. Y ver qué pasa con los animales in vivo«.
Además comentó que el próximo paso será la infección de animales a campo con patógenos (Salmonella, por ejemplo) para ver «cómo actúa el probiótico a gran escala disminuyendo o inhibiendo la carga«.
Fernández adelantó también que existe una gran posibilidad de que se produzca este alimento ya suplementado en la provincia a gran escala. «Primero habría que ver de qué manera se podría secar las bacterias y hacerlas polvo para poder mezclarlas con el alimento a gran escala«.
Para este ensayo, la investigadora precisó que se utilizó un grupo control, un grupo solo con probióticos, y otro con simbióticos (probióticos y prebióticos).
Diferencia entre probióticos y prebióticos
La principal diferencia entre los probióticos y los prebióticos es que estos últimos no poseen microorganismos y se trata de un ingrediente alimentario. «Son hidratos de carbono no digeribles, es decir, que pueden llegar hasta el colon sin ser digeridos. Esto mejora muchísimo la integridad de la mucosa intestinal favoreciendo el desarrollo de estos microorganismos probióticos«.
Así, las instituciones que hicieron posible está investigación fueron el CERELA; la cátedra de microbiología de la facultad de Bioquímica Química y Farmacia de la UNT; Molinos Trigo Tuc y Probionoa.













